
Las actividades para niños con autismo que hacemos juntos son como un puente que nos ayuda a conectar y, a la vez, a fortalecer sus habilidades.
En mi caso, tengo varias hijas pero 2 de ellas tienen autismo leve (Yui y Yuna), y como mamá, he aprendido que cada niño tiene su propio mundo y necesidades únicas.
Es importante adaptarse a cada niño y enfocarse en hacer actividades que realmente disfruten y les ayuden a desarrollarse. Esta es solo una lista de ideas que he sacado tanto yo misma a lo largo de 16 años como con las logopedas y pedagogas que apoyaron a mis hijas, pero receurda que cada niño puede vivir estas actividades para autistas a su manera.
Las actividades para niños con autismo paso a paso que te comparto tienen un objetivo: que nuestros hijos desarrollen habilidades de comunicación, sociales y motrices a través de lo que ellos ven como juego aunque sea una actividad terapéutica.
Jugar es una de las maneras más efectivas de aprender, ¡y también nos permite disfrutar de momentos especiales juntos!
Antes de nada si te pasa como a mi y tienes 2 hijos con autismo o incluso un niño sin autismo y otro con autismo este artículo sobre como evitar los celos en los niños será muy importante para ti para empezar a jugar.
Bueno ahora sí, ¡vamos a por ellas!
Estimated reading time: 7 minutos
¿Porqué fomentar actividades para niños con autismo?
Por supuesto cada niño tiene un grado de autismo, y también capacidades diferentes, por lo que debes amoldarte a cada niño en cuestión, yo te daré simplemente una lista con actividades para autistas, pero recuerda que es una guía, no intento suplantar a ningún logopeda ni pedagogo.
Pero sobre la pregunta de ¿Porqué fomentar actividades para niños con autismo? tiene una respuesta muy sencilla.
Porque estos niños necesitan mucho apoyo y cariño, y sobre todo desarrollar ciertas partes que otros desatollan más rápido y para eso estamos los padres, los profesores, los logopedas, pedagogos, psicólogos…Para ayudarlos.
Las actividades para niños con autismo que te presento a continuación son muy importantes ya que desarrollan:
- Lenguaje, comunicación y narración
- Comunicación social y funcional
- Lenguaje receptivo y expresivo
- Comprensión emocional
- Regulación sensorial y Coordinación ojo-mano
- Desarrollo sensorial y creativo
- Habilidades sociales, cognitivas y comunicativas a la vez además de empatía
- Habilidades motoras y creativas
- Coordinación motora y control del soplo
- Memoria y atención además de resolución de problemas y lenguaje
Como ves todos los campos que te presento son muy importantes y por ello hay que fomentar el aprendizaje con actividades para autistas que sean divertidas pero a su vez fáciles para el niño tenga la edad que tenga.
*Nota: Las imágenes no tienen porque corresponderse a la actividad en si, ya que hay variaciones de cada una.
Caja sensorial, actividades para niños con autismo sensibilizadoras
Para trabajar el desarrollo sensorial en las actividades para niños autistas de una forma divertida, creamos una caja sensorial.
Materiales para la caja sensorial del autismo
La caja del autismo puede contener: arroz, arena, pompones, pelotas, y objetos con diferentes texturas, si no tienes tiempo o no te apetece comprar todos los materiales por separado porque suele salir más caro prueba esta caja sensorial para autismo barata, de esta forma te aseguras que tenga todo lo necesario en ella.
Paso a paso de esta actividad para autismo
Le presento la caja y la invito a tocar y explorar los materiales, describiendo cada textura como “esto es suave” o “esto es arenoso”.
Esconder y buscar: A veces escondo juguetes pequeños dentro para que los encuentre, lo que hace que la actividad sea más emocionante, sobre todo si el niño o niña es pequeño.
Observación: La dejo explorar libremente y observo sus reacciones, así puedo identificar qué texturas le gustan más y cuales menos ( y cuales le producen sensaciones malas, si es que las hay).
Refuerzo positivo: La elogio cuando encuentra algo escondido o muestra interés en una textura.
Esta actividad sensorial es una gran herramienta para que explore el mundo de una manera calmada y a su ritmo.
Te aconsejo como mamá de 2 niñas con autismo, que es mejor que tengas una agenda para tu hijo o hija para describir la sensación buena o mala que ha tenido (esto puede servir para en un futuro encontrar su «manta de la calma» que no necesariamente es una manta, puede ser un juguete, una sensación, entre otras muchas cosas. Además llevar una agenda al día de todo puede servir incluyo para los médicos y te ayudara mucho mucho.
En cambio si la niña o niño tiene más de 8 años puede servirle llevar la agenda del autista, allí el o ella puede escribir todo, y trae recordatorios y cosas.
Pictogramas para las rutinas diarias
Con esta actividad sobre los pictogramas, en nuestro caso ayudamos a que Yui entienda mejor su día a día y se sienta más segura con una secuencia visual de su rutina.
Materiales: Pictogramas de actividades diarias (comer, dormir, lavarse las manos, etc.) y un tablero para colocarlos, lo puedes hacer desde ARASAAC o con este calendario de tareas diarias para autistas.
Paso a paso: Colocamos los pictogramas en orden en una pizarra imantada para que represente la rutina del día.
Vamos repasando los pictogramas uno por uno, explicándole cada paso. Por ejemplo, antes de la hora de dormir le muestro el pictograma de lavarse los dientes.
Uso y apoyo: Cuando quiere hacer una actividad o necesita algo, ella misma puede señalar el pictograma y así comunicar su necesidad.
Refuerzo positivo: Cada vez que completa una actividad, la felicitamos. Esto ayuda a que le guste la rutina y se sienta segura.
Los pictogramas de rutinas son una herramienta visual fantástica para facilitar su comunicación y hacer el día más predecible para ella.

Paso a paso de esta actividad para autismo
Elige los juguetes o imágenes que vas a usar y asegúrate de que sean atractivos y significativos para tu hijo o hija.
Si le da igual el elefante, el elefante no sirve, así de claro.
Busca un lugar tranquilo y familiar, libre de distracciones. Un sitio cómodo y conocido suele ayudar a que se relaje y esté más centrado.
Si te pasa como a mi y no tienes espacio en casa o tiene varios hermanos te doy un truco de mamá: Monta una especie de casita para él solito, es decir da igual si es en su cama, debajo de la mesa…lo que sea. Pon mantita por arriba de la mesa por ejemplo y apóyala en sillas dejando solo una entrada libre para que entre luz pon cojines y mantas en el suelo y allí podrás hacer tu actividad sin que el peque se sienta mal.
Presentación del juego: Siéntate frente a él o ella. Mantén un contacto visual cercano, pero sin invadir. Y ponte a su altura, porque si estás de pie y él abajo, ya empezamos mal.
Empieza con una frase o pregunta muy simple sobre lo que tengáis delante.
Ejemplo con animales: “Mira, un elefante. ¿Qué ruido hace el elefante?”
Espera una respuesta: Aquí viene la parte que más cuesta a los adultos: dar tiempo.
El niño puede responder señalando, hablando, haciendo un gesto o solo con un sonido. Todo eso cuenta. Tú observa cualquier intento de comunicación, aunque sea mínimo.
Reacción positiva (refuerzo): Refuerza positivamente lo que haya hecho, por pequeño que sea. Sonríe, di “¡Bien hecho!”, haz un gesto de aprobación o muestra emoción positiva. Eso le deja claro: “vale, esto está bien, sigo”.
Turno del niño: Ahora le toca a él o ella hacer un comentario o una pregunta sobre el juguete o la imagen.
Si no inicia por sí solo, le puedes ayudar dándole opciones para elegir o haciendo una pregunta directa para guiarle. La idea es que tenga un turno real, aunque sea sencillo.
Interacción continua: Seguid intercambiando turnos: tú preguntas o comentas, él responde, luego él pregunta o comenta (con ayuda si hace falta) y tú respondes. Y durante todo el rato, que se note que está apoyado y acompañado.
Variedad para mantener el interés: Puedes ir cambiando de juguetes, de preguntas o de mini situaciones para que no se aburra. A veces con los niños con autismo, cuando algo les gusta, podrían repetirlo mil veces, y otras veces se saturan rápido (todo depende de ese momento, lo que sientan y lo que quiera, no siempre va a ser igual, lo que hoy le gusta, mañana le aburre). Aquí manda su interés, no nuestro plan perfecto.
Cuando veas que ya ha tenido suficiente o la actividad se apaga sola, lo cierras con buen tono. Despídete de forma amable y positiva, agradece el rato y felicítale por haber participado.
Por qué funciona esta actividad: Esta actividad busca fomentar la interacción social y comunicativa del niño. Adaptar las preguntas y respuestas a su nivel es clave para que se sienta cómodo y con ganas de participar.
Y si usas juguetes o imágenes significativas para él, la actividad se vuelve mucho más atractiva y relevante.
Actividad para autistas de construcción con bloques
Esta actividad para niños con autismo es de las que parecen “solo jugar” pero en realidad trabajan un montón de cosas a la vez.
Con bloques, nuestros peques practican coordinación motora, creatividad y también eso de “pienso, pruebo, me equivoco y lo vuelvo a intentar” que a veces les cuesta muchísimo ( y algunos se enfadan o cogen berrinches).
Objetivo de la actividad: Fomentar la creatividad, la coordinación motora y el desarrollo de habilidades de resolución de problemas a través de la construcción y manipulación de bloques.
Edades recomendadas: Es adecuada para niños con autismo de diferentes edades. Lo único que cambia es la complejidad: con peques haces torres y filas, con más mayores ya puedes hacer retos (puentes, casas, patrones, etc.).
Materiales: Bloques de construcción (de madera, plástico o cualquier material seguro y adecuado para su edad).
Un espacio amplio y seguro para hacer la actividad (mesa, alfombra, suelo, lo que tengas), pero sin obstáculos alrededor para evitar sustos y distracciones.
Paso a paso de esta actividad para autismo
Yo comienzo reuniendo los bloques y me aseguro de que estén en buen estado (sin piezas rotas o pequeñas si el niño aún se las puede llevar a la boca). Preparo un espacio seguro y cómodo, sin demasiadas cosas alrededor.
Presentación de los bloques: Le enseño los bloques y le digo algo simple: “Vamos a construir”. No hace falta dar un discurso, cuanto más directo, mejor. Sabes que si no se pierden y parece que pasan de nosotros aunque no sea así.
Modelado (si es nuevo): Si el niño es nuevo en la actividad, empiezo yo con algo fácil para que lo vea: una torre pequeña, una fila, una casita básica. Incluso la derribo suavemente para que vea que no pasa nada si se cae (esto a veces les relaja un montón). Yo me rio y le digo que se me ha caído, seguido de un bueno no pasa nada, otra vez.
Invitación a construir: Le invito a empezar. Si no arranca, le doy una idea simple: “¿Hacemos una torre?” o “¿Hacemos una casa?”. Si arranca solo, mejor, ahí la dejo fluir.
Exploración libre y creatividad: Le dejo explorar y construir a su manera. No hay correcto o incorrecto, y aquí lo importante es que disfrute y practique.
Apoyo y elogios: Le acompaño y comento lo que va haciendo: “¡Qué alta la torre!”, “mira qué puente has hecho”. Refuerzo su esfuerzo, no solo el resultado.
Construcción en equipo: Si se deja, me uno y construimos juntas. A veces hacer “yo pongo una pieza y tú otra” ayuda mucho con turnos y vínculo, sin que parezca una terapia.
Mini retos (cuando ya está cómoda):
Cuando ya está más suelta, meto pequeños desafíos:
“¿Puedes hacer una torre más alta?”
“¿Puedes poner bloques de dos colores?”
“¿Podemos hacer un puente para que pase un coche?”
Sin presionar, como un juego de “a ver si sale”.
Equilibrio y estabilidad: Le animo a probar, bases más anchas, piezas más grandes abajo, etc. Aquí aprenden un montón a base de ensayo y error.
Cuando veo que ya ha construido suficiente o se empieza a saturar, lo cierro con buen tono: “Vale, lo has hecho genial, mañana seguimos”. Mejor terminar antes de que explote, siempre.
Por qué funciona esta actividad: Porque trabaja motricidad, creatividad y paciencia sin necesidad de obligar a nada. Y como cada niño tiene su ritmo, lo importante es adaptar el nivel y mantener un ambiente de apoyo y calma durante la actividad.
Arte con texturas es una de las mejores actividades para niños con autismo
Esta actividad para niños con autismo es muy buena cuando necesitas bajar revoluciones, trabajar los sentidos y dejar que se expresen sin reglas ni exigencias.
En casa nos ha funcionado mucho para momentos de calma, porque no hay “bien” o “mal”, solo experimentar.
Objetivo de la actividad: Fomentar la creatividad y la exploración sensorial a través del arte, permitiendo que el niño experimente con diferentes texturas, colores y materiales.
Edades recomendadas: Es adecuada para niños con autismo de diferentes edades. La clave está en adaptar los materiales y la complejidad según el niño: con peques todo más simple, con mayores puedes ofrecer más variedad y retos suaves.
Materiales:
Papel de arte o cartulina resistente para la base.
Materiales para crear texturas: pintura, témperas, ceras, marcadores, pegamento, lana, papel crepé, papel de burbujas, arena, tela, hojas secas, botones, papel de lija… o lo que tengas por casa.
Pinceles, esponjas, rodillos o incluso las manos.
Un espacio protegido para no preocuparnos por manchas (mesa cubierta, suelo con papel, bata vieja…).

Paso a paso de esta actividad para autismo
Reúno todos los materiales antes de empezar y los coloco al alcance del niño. Esto evita levantarnos mil veces y que se rompa el momento o que se disperse. También preparo el espacio para que pueda ensuciar sin problema.
Presentación de las texturas: Le muestro los materiales uno a uno y le explico de forma sencilla qué es cada cosa: “esto es suave”, “esto pincha un poco”, “esto mancha”. Sin obligarle a tocarlos todos.
Elección libre de materiales: Le dejo elegir qué materiales quiere usar. A veces solo escogen uno y se quedan ahí, y está bien. La idea es que decidan ellos, no que lo hagan todo.
Creación del arte: Le dejo crear libremente en el papel o cartulina. Puede mezclar colores, pegar cosas, pintar con pincel, con esponja o con los dedos. No corrijo ni dirijo demasiado, aquí manda su imaginación.
Exploración sensorial: Mientras crea, le animo a tocar y sentir las texturas si le apetece. Algunos niños necesitan más tiempo para atreverse, otros se lanzan de cabeza. Cada uno a su ritmo.
Nota: Hoy en día la mía tiene 7 años y después de mucho tiempo trabajando con ella, lo toca todo, ella ya pide pintar y escoge ella sus propias cosas (aunque todavía tengo yo que proteger la mesa y el salón a prueba de «artistas»).

Acompañar con palabras: Durante la actividad, voy comentando lo que hace o cómo se siente: “veo que esto te gusta”, “este color es fuerte”, “esto es blandito”. Sin interrogatorios, solo acompañar.
Apoyo si lo necesita: Si alguna técnica le frustra, le ayudo un poco o le propongo otra opción. No se trata de que lo haga perfecto, sino de que disfrute.
Refuerzo positivo: Reconozco su esfuerzo y creatividad: “me encanta cómo lo has hecho”, “has probado muchas cosas”. Eso les sube mucho la autoestima. Y les ayuda mucho a elegir cada vez más y más.
Tiempo para seguir explorando: Si quiere seguir tocando materiales aunque ya no pinte, le dejo. El rato de exploración también cuenta y mucho.
Cuando veo que ya ha tenido suficiente, cierro la actividad con calma y en positivo. Guardamos el dibujo o lo colgamos si quiere (esto a muchos les encanta o incluso si tienen una carpeta con hojas transparentes para verlo siempre que quieran), y listo.
Por qué funciona esta actividad: Porque mezcla creatividad y estimulación sensorial sin presión. Adaptando materiales y respetando el ritmo del niño, esta actividad ayuda a regular, expresar emociones y disfrutar del proceso, que es lo más importante.

Actividades para tea sensoriales
Esta actividad para tea es de las que yo llamo “botón de ajuste”. Hay días que están buscando estímulo como locos, y otros días que cualquier cosa les molesta.
Con actividades sensoriales puedes regular, observar qué les calma y qué les activa, y encima conocerles mejor. Eso si recuerda apuntarlo todo en la agenda para niños con autismo. Servirá de mucho (tanto para ti como para las terapeutas)
Objetivo de la actividad: Estimular los sentidos del niño a través de diferentes experiencias sensoriales, promoviendo bienestar y ayudando a regularse según lo que necesite en ese momento.
Edades recomendadas: Es adecuada para niños con autismo de diferentes edades. La clave es adaptar la intensidad y el tipo de estímulo a sus preferencias: lo que a uno le calma, a otro le puede poner nervioso.
Materiales: Una variedad de materiales y objetos que estimulen los sentidos. Puedes mezclar:
Táctil: arena, agua, plastilina, arroz, pompones, slime, pelotas sensoriales, telas.
Visual: luces suaves, botellas sensoriales, proyecciones de colores, linterna con sombras.
Auditivo: instrumentos musicales, sonajeros, palos de lluvia, música suave, campanitas.
Olfativo: esencias o aromas agradables, bolsitas con lavanda, cítricos, canela, alimentos con olor suave.
Un espacio seguro y lo más libre posible de distracciones para que el niño no se sature.

Paso a paso de esta actividad para TEA
Reúno los materiales antes de empezar y reviso que sean seguros y adecuados para su edad. Preparo un espacio cómodo, sin demasiadas cosas alrededor, para que pueda concentrarse sin agobiarse.
Presentación de los materiales: Le voy mostrando cada material u objeto poco a poco, describiéndolo con palabras simples.
Ejemplo: “Mira, esta es arena suave, puedes tocarla con las manos”.
Aquí es importante no soltarle todo de golpe, porque algunos se saturan solo de ver tantas opciones.
Exploración táctil: Le invito a tocar, apretar, amasar, estirar… sin obligar. Puede usar manos, dedos, cucharas, pinceles, lo que le resulte más cómodo. Si le da asco o rechazo, lo respeto y paso a otra cosa.
Exploración visual: Después introduzco estímulos visuales suaves: luces, colores, botellas sensoriales… y observo su reacción. Algunos se hipnotizan y se calman muchísimo, otros se ponen nerviosos si hay demasiada luz o movimiento.
Exploración auditiva: Metemos sonidos: instrumentos, sonajeros o ritmos suaves. Aquí cuidado, porque hay niños que son muy sensibles al sonido. Empiezo siempre bajito y voy viendo.
Exploración olfativa: Uso aromas agradables (lavanda, cítricos, vainilla, etc.) o alimentos con olor reconocible. Le dejo oler si quiere, sin acercárselo a la fuerza. Y siempre describiendo en positivo: “huele a naranja”, “es suave”.
Observación y reacción: Mientras explora, observo su cara, sus gestos y su cuerpo: si se relaja, si se tensa, si se aparta, si repite algo mucho… Eso me da pistas de qué le gusta, qué le calma y qué le incomoda.
Fomentar la participación (sin presionar): Le animo a interactuar según su comodidad. Aquí manda su ritmo. Si hoy solo quiere una textura y ya, pues esa es la actividad de hoy.

Variación de estímulos: Voy cambiando materiales según su interés para mantenerlo motivado y para explorar diferentes sensaciones. Pero siempre con calma: mejor 2 estímulos bien que 10 y acabar saturados.
Cuando veo que ha tenido suficiente o que empieza a desconectarse, cierro en positivo. Lo dejo con sensación de “bien”, no de “me he hartado”. Y recojo con él si se deja, porque también ayuda a cerrar la actividad.
Por qué funciona esta actividad: Porque ayuda a estimular el sistema sensorial y a regularse, y además te permite conocer mejor qué le calma y qué le altera. Adaptar materiales y respetar su ritmo es lo que hace que esta actividad sea realmente útil y agradable.

Actividades para TEA hay muchas, pero al final lo que marca la diferencia no es la lista, es cómo las usas tú en casa y cómo se siente tu hijo o hija mientras las hace.
Si has llegado hasta aquí, quédate con esto: no necesitas hacer 20 cosas a la semana. Elige 2 o 3 actividades para niños con autismo que encajen con su momento (hoy necesita moverse, hoy necesita calma, hoy necesita rutina) y repítelas sin presión.
En TEA la repetición no es aburrimiento, muchas veces es seguridad.
Y un consejo de mami de los de verdad: apunta en una libreta o en el móvil qué actividad le calmó (si no quieres usar la agenda), cuál le activó y cuál le dio rechazo.
Esa mini “guía” tuya vale oro con el tiempo, porque te ayuda a crear su kit de calma y a entenderle mejor día a día.
Créeme hoy en día mi hija de 16 con autismo y sordera (que ya es difícil de por si) y la de 7 años (con autismo y tdah) juegan tranquilamente aunque la pequeña todavía busca mucho de mamá o las hermanas ya es consciente casi de su espacio. Con la mayor tuve más tiempo de trabajar con ella actividades y juegos y con 16 es autosuficiente por casa (ojo no en la calle).
Ánimo mami! Eres fuerte y luchadora y has llegado hasta aquí con tu peque, no toca rendirse toca acompañarlos en el viaje del crecimiento. Un abrazo.



